
Desperté bebiendo lluvia
sobre cántaros de piel y luna
en la morada indiscreta de tu ombligo
y amanecí mojada
como el néctar del rocío en tu ventana,
cuando el viento sopla y tu mirada
se detiene en un sentido
y en esta desnudez intensa
-tiemblo-
como lo hacen los otoños
al caer la tarde en el camino
que a tu lado invento
y al volver de la locura
de estar presa en tus labios,
el gemido de mi alma se apodera
de una suave caricia entre los dedos
y es que fuiste mío…tanto,
que tu nombre impreso
de mi boca escapa y se detiene
en ese dulce palpitar de tu terruño
susurrándome al oído
y te vi mil veces aguardando mi llegada
con ese rostro tuyo que cautiva…
y la pócima soñada de tus jugos
escurriendo en mis veredas
como una cascada
y también fui tuya…si…
tan tuya
que no puedo regresar a mi morada
si tú mi bien…
no estás conmigo!
Eileen
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