
Viento. Ese que agita mi alma. Infinito de céfiros enredados y mis labios, secándose en la noche. Ante el sigilo, la luna se desnuda y se pierde a mi costado… mientras tus ojos, dos farolas encendidas nutren la luz que alumbra mi cintura y me acaricias, en ese espacio de mi memoria, donde permaneces y suspiras, más allá del tiempo.
Eileen
No hay comentarios:
Publicar un comentario