
No te marches, le dijo él casi sin palabras -con esa forma suya de mirar y murmurando- como si solo el ocaso comprendiera su silencio. No me dejes solo, no...al menos, no en este laberinto de inquietudes, donde el alma no encuentra sosiego y la noche, parece vestir de duelo... no te vayas mi amor porque te quiero!
Eileen
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