
Y ante el vuelo de las libélulas
que aletean como un sueño
en medio de la noche que se enciende,
mi versar se derrama sobre los papiros
que acunan el eco de todos mis suspiros
y las esporas que atraparon en sus fibras
los más recónditos recuerdos
-de lo que fuimos tomados de las manos-
antes de que el alma se quebrara
como los cristales de mis ojos
en una lágrima de sal y viento
que llega hasta la comisura de mis sueños
en la cálida despedida de tus besos,
más allá del arco de mis labios
que han dejado de confesar tu nombre!
Eileen
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