
Y te escondiste como un gorrión en invierno, entre los sentidos de mi cuerpo y mis senos apretando tus alas, en esa búsqueda tuya del último nido subido en la cúspide de mis trigales y mis ojos, viendo hasta el mismo punto cardinal de tu existencia pura y viva, palpitando en mi universo.
Eileen
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