
Y es que a veces el gemir de mi boca se estimula
y la secuencia de palabras se va derramando a sorbos
como a gajos se bebe la vida en la nostalgia...
y el eco de la aurora se me escurre entre el alma
y un suspiro que te guía hasta mi pecho...
Te dije que te quiero...sí...te quiero...
aunque en realidad te amo, más allá del viento
donde las libélulas encienden su fuego
y las noches se visten de negro!
Eileen
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